
Variedades de lechuga
lechuga
En la huerta, si hay una familia que no falta nunca, es la de las lechugas. Y no es solo una cosa, es que hay variedades para dar y tomar. Cada una con su carácter, textura y temporada.
Voy a ir repasando las que más manejo (o he ido conociendo) por aquí. Alguna no es lechuga “de verdad” en sentido estricto, pero comparte huerto, plato y familia botánica de cerca, así que entra en el mismo cajón. 🥬
Lechuga romana
Es la típica que consumimos por la península ibérica: hojas verde clara, alargadas, con esa nervadura central bien marcada. Lo bueno de esta variedad es que se puede cultivar “de corte”: vas sacando las hojas de fuera hacia dentro según las necesitas, y la planta sigue produciendo.
Se lleva bien con temperaturas suaves, así que primavera y otoño son sus momentos fuertes. En pleno verano, con el calor apretando, tiende a espigarse (sube la flor, las hojas se vuelven más duras y amargas), así que si la siembras en esa época, mejor buscarle algo de sombra en las horas de más sol.
Cogollo de lechuga romana
Viene a ser la misma lechuga romana, pero cosechada en su versión mini, cuando el cogollo (esa parte central más compacta) todavía no ha terminado de desarrollarse del todo. De ahí ese tamaño tan manejable y esas hojas más tiernas y crujientes que el cogollo suelto.
Escarola
Aquí ya cambiamos de familia (es Cichorium endivia, prima de la endivia), aunque en la huerta y en el plato la tratamos como una lechuga más. Hojas rizadas, algo más amargas que la lechuga clásica, y ese punto que a mí personalmente me encanta en ensalada de invierno.
Lechuga iceberg
La lechuga de “cogollo cerrado” por excelencia. Hojas muy crujientes, compactas, con poco sabor comparadas con otras variedades, pero con una textura que aguanta muy bien y que la hace ideal para ensaladas con más “chicha” (o para un buen sándwich).
Lechuga maravilla
Una de las variedades más apreciadas dentro de las lechugas tipo trocadero, reconocida por sus hojas voluminosas, crujientes y su característico color verde con matices rojizos o bronceados en los bordes. Entre sus variantes más populares se encuentran la lechuga maravilla de verano y la lechuga maravilla cuatro estaciones. La primera destaca por su rápido crecimiento y resistencia moderada al calor, mientras que la segunda está adaptada para ser cultivada durante todo el año, ofreciendo repollos sabrosos, tiernos y de gran tamaño. Eso dicen por lo menos! 😘
Lechuga hoja de roble
Variedad de corte, con las hojas rizadas y ese aire que recuerda a la hoja del roble (de ahí el nombre). La hay verde y también en variante rojiza. Suele ir mejor en otoño-invierno, aguanta bien el frío y tiene un puntito dulce que la hace agradecida en ensaladas mezcladas.
Batavia
Intermedia entre la romana y las de hoja suelta: hojas más gruesas y crujientes, con un cogollo que no llega a cerrarse del todo como el de la iceberg. Un término medio bastante versátil.
Rúcula
Otra que se sale del género Lactuca, pero que no falta en ninguna huerta de ensaladas que se precie. Hojas pequeñas, muy dentadas, y ese sabor picante tan característico. Crece rápido y se puede ir cortando según hace falta, como la de corte.
Canónigos
Hojas pequeñas, redondeadas, en roseta, de sabor suave y textura tierna. Van muy bien en ensaladas de invierno, mezclados con algo de más carácter (como la escarola o la rúcula) para compensar.
Endivia
Cierra el repaso la endivia, con esas hojas alargadas, blanquecinas (por cultivarse sin luz), de sabor ligeramente amargo. Muy típica en ensaladas templadas o incluso a la plancha.
Aprendizajes
- Las variedades de hoja suelta (romana, hoja de roble, rúcula) se pueden ir cosechando poco a poco, hoja a hoja, mientras que las de cogollo (iceberg, cogollo de romana) se cosechan de una vez.
- El calor extremo es el enemigo común de casi todas: provoca el espigado y las vuelve amargas.
- Mezclar variedades de sabor suave (canónigos, iceberg) con otras más intensas (rúcula, escarola, endivia) da ensaladas mucho más interesantes.